Realizar una sesión de fotos de embarazo es mucho más que guardar un recuerdo bonito. Es detener el tiempo en una etapa profundamente transformadora, íntima y sensible. No se trata solo de cómo se ve, sino de cómo se vive. Por eso, cuando una sesión es realmente inolvidable, no tiene que ver con poses perfectas o escenarios artificiales, sino con conexión, calma y verdad.
A lo largo de los años he acompañado a muchas personas en este momento de sus vidas, y hay algo que se repite: el deseo de que las fotos se sientan reales, propias, que no parezcan de catálogo ni de alguien más. Si estás buscando una sesión de embarazo en exteriores, natural y sin presiones, estas son las claves que realmente hacen la diferencia.
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1. Elegir exteriores que acompañen tu forma de vivir este momento
Los exteriores tienen una cualidad difícil de explicar, pero muy fácil de sentir. Hay aire, espacio, movimiento. El cuerpo se relaja, la respiración cambia y todo fluye de forma más orgánica. Por eso realizo sesiones de fotos de embarazo en exteriores, donde el entorno no es solo un fondo, sino parte de la experiencia.
Puede ser la costa, un parque, un bosque, un café con terraza o un lugar que forme parte de su historia. En la costa, por ejemplo, Algarrobo ofrece una combinación muy especial: mar abierto, luz amplia y, en algunos sectores, pequeños bosques y senderos que aportan intimidad y resguardo.
En Santiago, los parques son una excelente alternativa. Hay espacios verdes amplios, senderos tranquilos y rincones silenciosos que funcionan muy bien para sesiones naturales durante todo el año. Son lugares accesibles, versátiles y que permiten caminar, detenerse, conversar y simplemente estar.
También realizo sesiones en cafés con espacios exteriores, especialmente cuando esos lugares cuentan algo de ustedes. Cafés donde se conocieron, donde suelen ir, donde conversan y comparten. Incorporar estos espacios suma una capa muy bonita de cotidianidad y sentido, porque conecta la sesión con la vida real.
Y si sueñan con otro lugar, también es posible. Estoy dispuesta a viajar al norte, al sur, a la playa o a cualquier rincón hermoso que tenga un significado especial para ustedes. La idea es que las fotos se realicen en un lugar elegido con intención y vivido de verdad.
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2. La hora del día y la luz: un detalle que lo cambia todo
En una sesión de fotos de embarazo en exteriores, la luz es clave. No cualquier hora del día entrega el mismo resultado ni la misma sensación.
Las mejores horas para fotografiar son:
- Durante las dos horas posteriores a que sale el sol
- En la última hora y media antes de que el sol se oculte
En esos momentos, la luz es más suave, envolvente y cálida. Favorece la piel, evita sombras duras y crea una atmósfera tranquila y emotiva. Además, permite que el ritmo de la sesión sea pausado, sin apuros ni incomodidad.
Siempre ayudo a definir el horario ideal según la época del año, el lugar elegido y el clima, para que no tengas que preocuparte por nada. La luz acompaña el momento, no lo impone.
3. No necesitas elementos externos si no conectan contigo
Existe la idea de que una sesión de embarazo “debe” incluir flores, telas, fondos preparados o ciertos estilos muy específicos. Y la verdad es que no siempre es así.
Si esos elementos te representan y te hacen sentido, perfecto. Pero si no, no son necesarios. Muchas veces, la simpleza es lo que permite que las emociones aparezcan sin distracciones. La luz natural, el entorno y la conexión suelen ser más que suficientes.
Trabajo con ropa cómoda, colores neutros y prendas que realmente uses y te hagan sentir tú. La idea no es disfrazarse, sino reconocerse en las imágenes cuando las mires con el paso del tiempo.
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4. Mostrar la guatita es una elección personal
Mostrar la guatita no es una obligación. Es una decisión completamente personal. Algunas personas quieren que sea protagonista, otras prefieren una aproximación más sutil, más simbólica. Ambas opciones son igual de válidas.
A veces, una silueta a contraluz, una mano apoyada con suavidad sobre la guatita, una caminata tranquila o una mirada compartida dicen mucho más que una pose directa. La sesión se adapta a tu comodidad, a tus tiempos y a cómo quieres recordar esta etapa.
Aquí no hay reglas ni expectativas externas. Solo acompañamiento y respeto.
5. No es solo una sesión individual: puede ser un registro de vínculos
Una sesión de fotos de embarazo no tiene por qué ser solo individual. Puede incluir a tu pareja, hijes y también a tus mascotas si forman parte importante de tu vida.
Estas sesiones se transforman en un registro de vínculos, de gestos pequeños, de miradas compartidas y de ese momento familiar que está a punto de transformarse. Muchas veces, estas imágenes terminan siendo las más valiosas con los años, porque hablan de cómo era la vida justo antes de cambiar.
Mi forma de trabajar: experiencia, cuidado y naturalidad
Con más de 15 años de experiencia fotografiando personas y relaciones, mi forma de trabajar está pensada para que la sesión se sienta como un espacio seguro. No llegamos a posar. Llegamos a caminar, conversar, conectar y vivir el momento.
Las sesiones fluyen de forma natural. Nos damos tiempo para conocernos, para bajar expectativas y para que las emociones aparezcan sin presión. Mi mirada es documental y lifestyle, enfocada en lo que sucede de verdad, no en construir escenas artificiales.
Trabajo principalmente en Santiago y la V Región, pero puedo desplazarme a otros lugares si el entorno tiene un significado especial para ustedes. Mi rol no es solo fotografiar, sino también acompañar, orientar y cuidar la experiencia completa.
¿Quieres regalar una sesión de embarazo?
Si no eres tú quien está esperando, pero quieres hacer un regalo significativo, también cuento con gift cards para sesiones de embarazo. Es una forma muy bonita de regalar tiempo, recuerdos y una experiencia que queda para siempre.




