Hay personas que, cuando se encuentran, hacen que todo tenga sentido. Priscila y Cristian son de esas parejas. De las que no necesitan demostrar nada, porque su forma de mirarse, de reírse y de acompañarse habla por sí sola. Su matrimonio en Viña Casas del Bosque fue exactamente eso: una celebración íntima, honesta y profundamente alegre.
Ellos se conocieron mientras estudiaban en Europa, viniendo de países distintos y con historias personales muy diferentes. Priscila, más reflexiva, quería estar segura antes de dar el paso. Cristian, en cambio, lo tuvo claro desde el comienzo. Para él, era ella. Y ese equilibrio entre certeza y cuidado fue construyendo una relación sólida, que se sintió en cada momento del día.
Y son justamente esas historias reales, sin poses ni artificios, las que hacen que un matrimonio se sienta tan bonito mientras sucede.
Prepararse rodeada de las personas correctas
Priscila se preparó en el Hotel Bonaparte, en Providencia, acompañada por su mamá, su suegra, su hermana y una prima. El espacio era pequeño para tantas risas, conversaciones cruzadas y movimientos, pero eso fue parte de la magia. Vestirse rodeada de personas queridas cambia completamente la energía del momento.
Había cercanía, confianza y una sensación muy clara de estar compartiendo algo importante. No era solo ponerse un vestido, era habitar ese rato previo con calma y alegría, sabiendo que lo que venía después también iba a ser vivido de esa misma forma.
Dos ceremonias, un mismo sentido
El matrimonio tuvo dos ceremonias, ambas realizadas en el mirador de la viña. Primero, una ceremonia civil sencilla y muy cuidada. Luego, una ceremonia simbólica, más íntima aún, celebrada junto a las personas más cercanas.
Fue un matrimonio pequeño, de esos donde todos comparten la misma mesa, las conversaciones se cruzan, las risas se repiten y nadie queda fuera. No había distancia entre invitados y novios. Todo se sentía cercano, relajado y muy real.
Varios amigos y familiares viajaron desde fuera de Santiago para acompañarlos, y fue hermoso ver cómo ese grupo tan diverso se reunía en torno a Priscila y Cristian para celebrar sin apuro, disfrutando cada momento.
Para quienes están planificando un matrimonio en este lugar, entender cómo funcionan los espacios, los tiempos y el tipo de celebración que mejor se adapta a cada pareja hace una gran diferencia. Si estás en ese proceso, en esta Guía para planificar matrimonios en Viña Casas del Bosque comparto información práctica basada en experiencia real, que puede ayudarte a tomar decisiones con más claridad y calma.
Detalles que se quedan en la memoria
Hay gestos que se repiten y que terminan definiendo un día. La nariz apretada de Prisci cada vez que reía. Los ojos de Cristian achinándose de pura felicidad. Esos detalles simples, casi imperceptibles, son los que hacen que las fotografías cobren sentido con el tiempo.
Más allá del lugar y de la organización, lo que hizo especial este matrimonio fue la forma en que se vivió. Sin tensión, sin grandes expectativas externas, solo con la intención clara de compartir un día importante con quienes realmente importan.
Priscila y Cristian, gracias por confiar en mí para acompañarlos y documentar un día tan significativo. Fue un verdadero gusto ser parte de su historia y de una celebración tan honesta y luminosa.
Les mando un abrazo grande.
La organización del evento: www.destinationweddingchile.com.br
Fotografía: www.lisedmarquez.com
Maquillaje: www.carolariffo.cl
Video: http://www.floproducciones.cl
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